CARTAS PARA GENTE MUY OCUPADA | CARTA NÚMERO 2
Detrás de un comodín...

Hace tiempo escuché una conferencia magistral dictada por la Dra. Nuria Chinchilla en donde dijo muchas verdades, y una frase que me quedó para siempre: "detrás de un comodín siempre se encuentra un comodón".

En ella, hacía alusión a lo difícil que resulta conciliar el trabajo y la familia, especialmente para las mujeres que cuando se van de sus casas con una culpa que las paraliza, lo hacen en entornos poco favorables. Me refiero en concreto a las compras sin hacer, a uno de los hijos enfermos, al que se lleva todas las materias, a la casa desprolija, a una empleada (las que tienen la dicha de contar con ella) que no siempre cumple y se transforma en otro dolor de cabeza, y a muchos ejemplos más.

En las mujeres todo marcha junto, es la misma la que sale de casa y la que vuelve (viajan en su "bolso afectivo" los afectos y la profesión), sólo que en el medio hubo que lidiar con jefes, malos humores y las presiones lógicas del trabajo. Esta presión hace que el stress femenino se incremente a escalas monumentales y que se altere la vida personal de la mujer, junto a la de su entorno, afectando el equilibrio con su pareja y también el disfrute de su maternidad.

El modelo exigente y deshumanizado de una mujer que todo lo puede, a veces se transforma en su sistema de múltiples comodidades e insatisfacciones. Una mujer de mal humor y quejosa se presenta ideal para los "comodones" que ponen todo encima de sus espaldas y que encuentran una excusa inmejorable, utilizando el mal carácter como culpable de las peleas hogareñas.

La vida diaria nos somete (o nos sometemos voluntariamente) a un desgaste innecesario de los vínculos, casi sin darnos cuenta. Tomado a tiempo este dilema se transforma en oportunidad de crecimiento. Si postergamos soluciones pueden producirse dolores, enfrentamientos y quiebres en las relaciones de los cuales, a veces, se hace imposible volver.

Te propongo que en este fin de semana desactives mecanismos instalados de "comodones". Vamos por ellos:

  1. Trabajá seriamente sobre tus emociones, ¿hace mucho que no te reís? Si te animás hay un ejercicio muy bueno (y muy difícil), preguntale a tus hijos ¿Cómo te ven? (si tenés adolescentes tendrás que escuchar sin contestar sino, no sirve)
  2. Pedí ayuda, no la reclames, no es lo mismo. Ayuda pide quién la necesita, el reclamo no siempre "desactiva comodones" (pareja - hijos - amigas/os - hermanas/os - padres - etc.), no reduzcas a los "comodones" los sistemas son complejos, no es justo que solo uno se lleve los "reclamos/pedidos".
  3. Realizá ese pendiente que tenés y que cargás en los otros o en el tiempo. Tomá tu agenda y fijate que no hiciste y tenés muchas ganas de hacer y arrancá sin echarle la culpa al tiempo, a tu familia o a tu trabajo. Hay que hacerse cargo de los propios deseos, esto también desactiva mecanismos.

Espero que puedas cumplir con alguno o todos a la vez, seguramente le vas a dedicar un rato ya que siempre hay lugar para estas cosas en la agenda de la gente muy ocupada....en lo importante.


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